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Diario de un loco

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Prensa

Revista Proceso

Mayo 2016.

Música epopéyica sin duda, es la Cantata Alexander Nevsky de Sergei Prokofiev (1891-1953), inicialmente concebida para cine y, la compuesta para el Enrique V de Shakespeare en su versión cinematográfica, escrita por William Walton (1902-1983), que la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) reunió en complicidad creativa con Anglo Arts, los coros de la Ópera de Bellas Artes y el Schola Cantorum de México, que estuvieron muy bien, Víctor Hugo Romero en la edición del video de factura superior, y los solistas Belem Rodríguez, mezzosoprano de gran voz, y el Primer Actor Mario Iván Martínez quien fungió como narrador y encarnación del quinto de los enriques de Inglaterra. Esto ocurrió el fin de semana pasado durante el noveno programa de la actual temporada de la OSN.

El hecho es interesante, más allá de la belleza y calidad de las obras en sí y de la calidad de sus intérpretes, porque demuestra que se pueden hacer y proponer programas diferentes a los manidos, sin menoscabo de calidad, y que resulten de gran atractivo para el público como lo demuestra el hecho de que la sala estaba llena y, afuera, en la pantalla gigante donde se trasmite en forma simultánea, también estaba ocupada la sillería. Sin embargo, esto que en esta ocasión se hizo y resultó muy bien, debe cuidarse de que no se deslice por la innovación ordinaria y de mal gusto como ya ha sucedido en otras instancias, verbigracia la ópera, porque, si sucediera así, se caería en la chabacanería que tanto detestaba y denunciaba García Lorca.

Empero, no fue este el caso sino al contrario, el concierto-cine-teatro fue todo un montaje de buen gusto en el que se logró la sincronización de estas tres diferentes manifestaciones del arte, creando así un producto final distinto pero integrado que no me atrevería a nombrar de superior pero si, sin duda, de muy buena factura.

Como se sabe, la música de Alexander Nevsky fue compuesta por Prokofiev a petición del gran cineasta soviético Sergei Eisenstein (1898-1948), para musicalizar la película del mismo nombre que celebra la epopeya realizada por el Gran Duque Alexander Yaroslavich del siglo XIII, al vencer, primero, a los invasores suecos en las riberas del río Neva, de aquí el apelativo de Nevsky como resultado de las declinaciones que se dan en la lengua rusa, y posteriormente, a los invasores teutones a los que aplastó. Totalmente épicas películas y músicas, y de gran calidad ambas, su presentación posee exigencias que van más allá de las de un concierto ordinario por la concertación inexcusable entre pantalla, coros, solista y orquesta que tanto el creador del montaje, Mario Iván Martínez y el director titular de la orquesta, Carlos Miguel Prieto, resolvieron en forma poética y, en los momentos requeridos como en El campo de los muertos, de inmejorable épica sordina.

Igual, y para algunos aún mejor resultado, se obtuvo en la escenificación de Enrique V, film planeado, dirigido y actuado por el gran actor inglés Laurence Olivier, estrenado en 1944 y utilizado por Churchill como arma política en contra del nazismo, para el cual Walton compuso una música por demás adecuada y efectiva. Montaje absolutamente teatral el ideado por Mario Iván, siendo él mismo el protagonista, desplegó aquí, hablando exclusivamente en inglés, todas sus dotes de Primer Actor, haciendo inolvidable su interpretación del célebre discurso de la noche previa al Día de San Crispín, día de la batalla de Agincourt en la que Enrique V se alzó victorioso, venciendo a los franceses en su propia tierra.

Impecable la dirección de Carlos Miguel Prieto, entendiendo a cabalidad su papel de concertador, logrando el adecuado balance entre cada una de las partes, para conseguir ese todo estupendo que bien valdría la pena repetir.