Elegía
Última foto de Mario Iván Martínez con su madre Margarita Isabel,
28 de marzo de 2017.
El sol de tu bravura
Elegía a mi madre, Margarita Isabel
Esta frase que proviene del inolvidable himno al Che Guevara de Carlos Puebla, sintetiza el espíritu y carácter de mi madre Margarita Isabel, quien nos dejara este domingo 9 de abril en Cuernavaca. Mujer de izquierda, feminista valiente y contestataria, activa participante del movimiento estudiantil del 68, encontraba en el célebre comandante Guevara, como muchos de su generación, aliento inspirador .
Margarita Isabel, 1941-2017, periodista, activista política, madre y abuela entrañable; actriz y comediante inusitada, cultivó sincero aprecio entre los que la conocieron . Fue también mi maestra, amiga y cómplice ; en ocasiones pareciera que fuéramos un mismo ente, indisoluble, inseparable , madre e hijo en comunión casi telepática .
Viniste pues madre a la vida como rezan esos versos que tanto cantaste : "quemando la brisa, con soles de primavera , para plantar la bandera, con la luz de tu sonrisa."
Hoy me ahoga la pena y el vacío que deja tu pérdida se vislumbra como un hoyo negro y profundo, donde puedo fácilmente perderme. Sin embargo tu entereza, tu temple, tu ejemplo, ese "sol de tu bravura" que "le puso un cerco a la muerte" me empuja a cantar que sigo adelante .
Detestabas la solemnidad Margarita . Honraste las fieles acciones de aquellos que sea acercaron a ti con sincero apego discriminando a los desleales, egoístas y mezquinos .
Celebraste también el canto de Mercedes Sosa y Violeta Parra, y como ellas, hoy grito a los cuatro vientos: "Gracias a la vida que me ha dado tanto" , que me dio en tu persona parámetros de constancia, dignidad, disciplina, congruencia, amor al teatro y a las artes, apego por la paz, por el gozo y por la risa, por el ingenio y la correspondencia, amor a la riqueza inagotable de los libros .
La "ruta del alma" me fue trazada paso a paso por una mujer a todas luces extraordinaria, amiga fiel, esa Margarita inusitada a quien tuve la suerte de llamar madre, cuando miraba "el fondo de sus ojos claros ". Sin embargo hoy no distingo "dicha de quebranto" pero agradezco a todos los que me brindan su abrazo , pues "el canto de todos , es mi propio canto".
Me queda el consuelo de haberte disfrutado al máximo madre, de haberme nutrido de tu savia y de tus enseñanzas , hasta el último momento. ¡Cuánto reímos Margarita! , ¡cuánto aprendimos juntos!
No sé dónde estarás madre ,no tengo manera de probar que sigues conmigo pero decía Carl Sagan que "la ausencia de prueba no es prueba de ausencia" ; nos queda tu legado, tu enseñanza y sobre todo el ejemplo de una mujer a todas luces íntegra e intachable.
Dicen los poetas que "para el hombre como para el pájaro, el mundo tiene muchos sitios donde posarse, pero nido, solamente uno. Hoy, más que nunca , anhelo ese nido cálido y amoroso, desde donde tú, Margarita, ¡me enseñaste a volar!
Mario Iván Martínez
Abril, 2017